Cada año en el mundo se elevan miles de plegarias con propósitos para los siguientes meses. Son los llamados propósitos de Año Nuevo. Es por lo general, una larga lista de deseos de tener una vida mejor.

Algunos de los más comunes son: bajar de peso, dejar de beber o fumar, viajar, tener tiempo libre, comer mejor, hacer ejercicios, etc. Sin importar si son deseos materiales o no, todos tienen algo en común, la intención de tener una vida mejor.

Es bueno desear cosas buenas, lo malo es que querer no siempre es poder. Si solo bastara con tener la intención, todo el mundo lograría lo que desea, y no es así. De acuerdo al estudio «New Year resolution statistics» del Statistic Brain Research Institute, solo el 8% de las personas logran lo que se proponen en Año Nuevo, esto es para mí algo muy triste.

¿3 RAZONES POR LAS QUE NO LOGRAS TUS PROPÓSITOS?

El primer paso para lograr un cambio es entender qué nos hace fallar. Para ayudarte con ese proceso; hoy te comparto 3 razones que a la mayoría de las personas las llevan a fallar en su intento por lograr sus anhelados propósitos de Año Nuevo.

  • Sueños y no metas: Si tus propósitos de Año Nuevo se basan en deseos y no en metas específicas, seguramente no llegarás muy lejos. Entender a dónde quieres llegar es fundamental para que puedas definir luego cuál sería tu ruta.

No hacerlo es como pretender que sin colocar la dirección en tu Waze o en el Uber, el auto te busque y te lleve a tu destino deseado. Define metas concretas, tan claras como te sea posible.

  • Comienzas la acción sin tener claridad completa: Cuando comienzas a trabajar en el «Cómo lo hago» sin tener claro «para qué quieres hacerlo», estás comprando un ticket directo a la frustración. Trabajar durante un año en lograr una meta, requiere de mucha disciplina y  la disciplina es un músculo que se trabaja, haciendo.

En el camino habrá días en los que la motivación inicial te abandonará y será tu «¿para qué?» el que te mantenga en el camino, con ánimos de seguir. Cuando defines tu meta, asegúrate de tener claro cuál es tu motivo para querer lograrlo. Tu motivo deber ser ser tan grande para ti, tan relevante que sea suficiente para vencer las ganas de abandonar.

En el post «La disciplina, la madre de todos los hábitos» te cuento más de cómo desarrollar ese tan ahnelado poder de ser constante en todo lo que haces.

  • No tienes una estrategia clara: Sin un plan a seguir, es muy complicado que una meta se convierta en un logro. La definición de un plan de acción te dará las herramientas para entender qué paso dar y en qué momento.

Luego de tener claro qué y para qué, define tu plan de acción. Los elementos mínimos de este plan para que sea efectivo son:

    • Tareas claras y priorizadas.
    • Mecanismo para medir progreso.
    • Un momento de la semana para rendirte cuentas a ti misma.

Ahora que ya sabes las razones por las que podrías fallar en conseguir tus propósitos de Año Nuevo, puedes comenzar a trabajar en cambiar la forma en la que trabajas en ellos.

En un próximo post te compartiré recomendaciones para que hagas de tu próximo año, el más exitoso hasta ahora.

Recibe un abrazo,