El Coaching, definido por muchos como «El arte de hacer preguntas poderosas», no busca otra cosa que lograr que una persona (el Coach) pueda guiar a otra (el Coachee) para que evolucione desde un punto A hasta un punto B, potenciando sus habilidades. Esto lo hace a través de preguntas, para las cuales no existen respuestas correctas o incorrectas, solo respuestas sinceras, que vienen del corazón y de la realidad del Coachee (en un clima de rapport, sin tabúes ni falsas poses) y que terminan dando por sí mismas la guía necesaria para alcanzar la meta propuesta. Preguntas tan poderosas que abren otras ramas de ese camino «A–B» y dejan al descubierto muchos otros puntos interesantes por los que tal vez nunca se pensó pasar. Es como deshojar capa a capa una flor o pelar una fruta hasta encontrar el corazón. Lo más rico de la experiencia del coaching (para los que hemos sido Coach y Coachee alguna vez) es darnos cuenta que cuando ese cuestionarse ocurre de manera adecuada, el camino solo es de crecimiento, de mejoría, de evolución. Un camino que no tiene retorno.
Este arte de preguntar no es solo posible para los coaches, podemos volvernos expertas preguntonas con nosotras mismas. Se trata de hacer introspección, un viaje hacia dentro de nuestro ser para conocernos, para encontrar respuestas, para sanar.
Lo que suele aterrarnos de preguntar y responder, es la posibilidad de cuestionar o que sea cuestionada nuestra respuesta, el inmediato choque de alternativas, la bipolaridad que a veces acompaña a nuestros argumentos, el sentirnos expuestos y observados, o simplemente darnos cuenta que nos conocemos menos de lo que pensamos. Pero logramos ver esta otra maravillosa cara de la moneda (la que no juzga sino que da oportunidades, la que nos lleva a crecer y a conocernos), es casi imposible desprenderse de la necesidad de preguntar y comenzamos a encontrarle el gustico a ser «cuestionados».
Para mí existen 2 preguntas muy poderosas en el mundo del crecimiento personal. Una de ellas poderosa por su capacidad de dejarnos «congeladas» y la otra por las puertas que logra abrir. Estas preguntas son ¿Por qué? y ¿Para qué?, a veces las tomamos como iguales, pero son muy distintas, a continuación te lo explico:
  • ¿Por qué?: Te lleva al pasado, a buscar excusas, a ver las causas de los hechos. Una pregunta valiosa cuando estamos haciendo un análisis de causa raíz, por ejemplo, en el que nuestra meta es identificar el origen de una situación. En temas de crecimiento personal, esta pregunta es de mucha utilidad en la terapia, en la que generalmente «viajamos al pasado» para encontrar los fantasmas que nos han traído a punto en el que estamos hoy.  El ¿Por qué? también se caracteriza por causarle a la mayoría de nosotros algo de ansiedad, porque nos guste o no, no lo podemos cambiar.
  • ¿Para qué?:  Confieso que es mi pregunta favorita, especialmente cuando estoy haciendo coaching, en mi práctica con mujeres, en los equipos con los que trabajo en la oficina, cuando levanto información de un cliente, cuando intento entender el punto de vista de otra persona o sus intenciones al hacer, o no hacer algo. Preguntarte ¿Para qué?  te lleva a pensar en futuro, en el valor que tiene para ti hacer algo. Es por eso, que es la pregunta por excelencia usada en el coaching, que a diferencia de la terapia, no se interesa en el pasado sino en el punto actual en el que estás y en la realidad que esperas vivir cuando la meta sea alcanzada.  ¿Para qué? es una poderosa pregunta que abre opciones, la cual puede ser tu mejor aliada al momento de trazarte objetivos que requieran cambios contundentes en ti (cambios de hábitos de cualquier tipo por ejemplo).
Dejemos el miedo a preguntar, pero sobretodo a preguntarnos. Hacer preguntas es un arte al que todos tenemos acceso, un arte que nos ayuda a conocernos. Te has preguntado alguna vez «¿por qué reaccionas de la forma que lo haces cuando alguien te dice algo que no te gusta?, ¿para qué estás en el trabajo que tienes actualmente?, ¿Para qué estás con tu pareja?, ¿por qué no quieres cambiar? o ¿para qué quieres hacerlo?. Anímate a hacerte hoy algunas preguntas…. tomarte unos minutos en silencio, respirando lentamente para escuchar la respuesta que viene de tu corazón, te sorprenderá lo mucho que podrás descubrir.
«No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.» Charles Chaplin
¡Feliz inicio de semana!
Monik