En los tiempos actuales en los que la productividad parece ser lo que más añoramos, resulta común que pasemos los días enfocadas en lograr, cumplir y alcanzar metas. Sin embargo; esta obsesión por «hacer» buscando «tener», muchas veces nos aleja de lo más importante, «Ser».

Es cierto que podemos exprimir al máximo las 24 horas del día para lograr todo lo que soñamos y nos hemos trazado como meta. Pero cuando ponemos demasiado en nuestro plato, y los días de productividad se logran a costa de sacrificar el tiempo mínimo de descanso que nuestro cuerpo necesita, tenemos un problema. El descanso es uno de lo hábitos más poderosos que podemos cultivar.

Dormir es el rey de las formas de descanso. Sus múltiples beneficios son conocidos por la mayoría de las personas. Pero, ¿sabes qué pasa cuando no lo tomamos en serio y no dormimos lo suficiente?

 

EL PELIGRO DE NO DORMIR LO SUFICIENTE

Los seres humanos necesitamos de 7 a 9 horas de sueño diariamente para que nuestro cuerpo realice importantes funciones de regeneración. Como la generación de la hormona del crecimiento (hgH), con la cual nuestros huesos, tejidos y músculos se renuevan. 

Cuando el exceso de trabajo y las pocas horas de sueño se nos escapa de las manos, corremos riesgos muchos más graves que perder el enfoque o sentirnos algo torpes en el día a día. Algunos de los efectos a largo plazo que puede traernos dormir menos de 6 horas por día son:

  • Envejecimiento prematuro de tu piel:

Durante el sueño nuestro cuerpo genera la hormona del crecimiento, importante para la regeneración celular. Numerosos estudios demuestran que las personas que duermen poco (menos de 6 horas) presentan signos de envejecimiento de la piel (no asociados con la edad).  Tendencia a manchas, poca elasticidad, arrugas tempranas y resequedad de la piel son solo algunas de ellas. 

  • Pérdida de la memoria:

Durante el sueño nuestro cerebro realiza las tareas de almacenamiento en la memoria y reordena el material cognitivo de lo aprendido durante el día. Cuando no dorminos lo suficiente, estos procesos no se completan, lo cual ocasiona deterioro cerebral y a largo plazo puede desencadenar pérdida de memoria.

  • Problemas de peso:

Dos de las hormonas que intervienen en que sientas o no hambre son la leptina y la grelina. Ambas se afectan por las horas de sueño al día. Por un lado la leptina, actúa como inhibidor del hambre. La grelina es quien estimula la sensación del hambre. 

Estudios han demostrado que cuando se duerme poco, bajan los niveles de leptina y aumenta los niveles de grelina. En consecuencia sentirás más hambre durante el día, lo cual a largo plazo puede desencadenar problemas de peso.

  • Mayor riesgo de colapso cerebrovascular:

Una investigación de la Clínica Mayo, USA, reveló que la falta de sueño aumenta las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV).  De acuerdo al estudio, los adultos que con frecuencia descansan menos de 6 horas, tienen hasta un 400% de riesgo de presentar los síntomas propios del ACV.

 

DESCANSAR NO ES SOLO DORMIR

A pesar de que dormir es la mejor forma de descanso para cuerpo y mente, existen distintas formas en las que podemos regalarnos descanso sin necesidad de dormir. Hoy te comparto algunas de las que tienen mayores beneficios y que puedes cultivar como hábitos de tu día a día:

  • La lectura:

Leer unos minutos al día, te ayudará a despejar tu mente de las actividades cotidianas, además mantiene tu cerebro en forma y te da temas de conversación. En el post «10 razones para comenzar a leer hoy» encontrarás más detalles de cultivar este maravilloso hábito. 

  • Conectar con la naturaleza:

Una caminata al aire libre, un día de playa o simplemente una vuelta al parque, no solo le darán a tu cuerpo dosis necesarias de vitamina D, sino sensación de calma y bienestar a tu organismo. Hazlo y verás la diferencia cuando vuelvas a tu cotidianidad.

 

  • Dibujar, pintar, tocar un instrumento:

No tienes que ser una talentosa artista para hacerlo, solo decidirte a dar el paso. Conectar con arte en alguna de sus formas, liberará tu mente de los deberes, será un ejercicio para mantener tu salud mental y habilidades motrices. Además despertará de forma inmediata tu creatividad, dándote nuevos enfoques para apreciar tu entorno.

  • Meditar:

La sola palabra a muchas les asusta. Si nunca lo has intentado, meditar puede ser abrumador, porque piensas en los monjes o yoguis que pasan horas en calma meditando. Meditar va mucho más allá de eso, tiene que ver con conectarte con tu respiración, ayudando a tu mente y cuerpo a recuperar su alineación. Comienza con solo unos 5 minutos al día y verás la diferencia en poco tiempo. Cuando lo tengas controlado, si te apetece y tu dinámica de vida te lo permite, incrementa el tiempo.

  • Una hora de no hacer nada:

Quiźas te parezca muy loco, te confieso que a mí también. Pero hace unas semanas comencé a ponerlo en práctica luego de una sesión en la que me dejaron eso como tarea. Planificar 1 hora de la semana para no hacer nada. Solo echarme en el sofá y ya, esperar que pase el tiempo. Al principio fue retador, porque al igual que ocurre con la mente en la meditación, mi cuerpo buscaba opciones para distraerse: «Y si busco una revista», «Y si veo tv», «Mejor un libro…».

Al hacerlo sentí como si me hubieran conectado a un cargardor de baterías, como ocurre con el celular. Luego de esa hora, mi mente estuvo más productiva que todo el resto de la semana, me sentí creativa y hambrienta de crear. Desde entonces, lo tengo en mi agenda como una de mis actividades más importantes.

El descanso, un poderoso hábito que impacta de manera significativa nuestros desempeño diario y nuestra salud física, mental y emocional. Tómatelo en serio, haz del descanso tu mejor aliado. Logra tus metas de vivir una vida plena y saludable, cambiando tus hábitos.