Un día de compras con amigas, el disfrute de las ofertas de Black Friday o las compras de Navidad son motivadores para salir a comprar durante el año. Un día de shopping entre amigas puede ser una actividad que sirva de distracción en un momento. Sin embargo; cuando este proceso de compras ocurre de manera descontrolada y pone en riesgo tu presupuesto o el modo en el que inviertes el tiempo, podrías estar frente a un mal hábito que vale la pena reemplazar o peor aún ante el llamado Trastorno de Compras Compulsivas.
En 2014, según publicación del Hospital Universitario de Bellvitge en Barcelona, entre un 6 y un 7% de la población general en todos los países desarrollados sufre trastorno de compra compulsiva. Estudios más recientes muestran que la posibilidad de hacer compras On-Line y tener «lo que quieras» al alcance de un click, ha hecho que la cifra vaya en aumento.
Contrario a lo que se cree, esta compulsión por comprar no es exclusiva de las mujeres. A los hombres también puede afectarles. La diferencia radica en los artículos de compra. Las mujeres nos vamos por zapatos, ropa, accesorios, máquinas de hacer ejercicios y artículos del hogar. Los hombres por su parte, gastan más en videojuegos, artículos electrónicos, piezas para «mejorar» la apariencia de su auto, etc.
A diario somos víctimas del bombardeo publicitario que nos dice que mientras más compremos, más felices seremos y nuestra vida será mejor.  Nuestra sociedad, consumista por naturaleza, parece haber puesto el valor de las personas en función de qué tanto tienen y no de lo que son. Hoy son más poderosos lo que más pueden tener y ante esta realidad, buscamos ganar más para poder comprar más y más.
Hablando desde mi experiencia personal lidiando con el tema y los estudios que he leído para poder ayudarme y ayudar a otros, quiero aclararte que este post pretende desarrollar el tema desde el enfoque de la gestión de hábitos y no desde el transtorno de compras compulsivas. No soy una experta de la salud mental y creo es responsable hacer la distinción entre hábitos y alguna patología que deba ser tratada por un especialista.
De acuerdo a los expertos, una de las mayores diferencias entre quien compra por hobby y quienes tienen el mal hábito de comprar sin control está en lo que genera ellos la necesidad de comprar. A continuación, te comparto algunas diferencias entre las llamadas compras impulsivas y las compras compulsivas:

DIFERENCIAS ENTRE EL DISFRUTE DE COMPRAR Y LA COMPULSIVIDAD

  • Para quienes comprar es un hobby, las compras se realizan de manera espontánea y ante un estímulo externo (una oferta, un viaje, un evento especial como Navidad, Black Friday, etc.). Las compras compulsivas por su parte, tienen un disparador interno(un estado de ánimo, una emoción). Quien compra compulsivamente encuentra en el acto de comprar una sensación que alivia sus vacíos (conscientes o no).
  • La persona que compra por disfrute por lo general pasa por varios pasos: ver el producto, validar precios, comparar, decidir la compra y pagar. Según distintos estudios sobre el tema, las personas que compran sin control, por lo general van del primero al último paso (el pago), sin pausas ni reflexión.
  • Quienes compran por el impulso de una temporada de ofertas encuentran el disfrute de la compra en el artículo comprado. Mientras que aquellas personas que compran compulsivamente encuentran disfrute en el acto de comprar, más que en el artículo de compra.
  • Quienes compran por impulso o hobby suelen hacerlo apegados a un presupuesto o al menos sabiendo que hay un límite de gastos. Quienes compran de manera compulsiva, los hacen aumentando cada vez más el gasto en cada compra, sin tomar en cuenta su presupuesto, de hecho; suelen comprar pagando con su tarjeta de crédito.
La línea entre disfrute y mal hábito es muy delgada. Especialmente en épocas como la Navidad la cual es por tradición la época del año en la que el consumismo se incrementa, es muy fácil perder el control. Hoy te comparto algunas situaciones que pueden (en caso que logres identificarte con ellas) darte una señal de que puedes estar perdiendo el control en este tema:

SÍNTOMAS DEL HÁBITO DE COMPRAS COMPULSIVAS

  • Hay una rutina en el momento de comprar: Compras siempre en el mismo horario: al salir de la oficina, los sábados en la tarde, luego del mercado del domingo. Compras cuando has tenido un mal día, cuando estás tristes, cuando quienes viven contigo salen de viaje.
  • Sentir vergüenza: Cuando alguien nota «esos zapatos nuevos» y lejos de mostrarlos con orgullo, te incomoda y llegas a sentirte señalada con la pregunta.
  • Sientes ansiedad cuando estás en medio de la compra y al pagar una sensación de alivio y placer.
  • Luego de un rato de la compra, en ocasiones te sientes drenada,  culpable y en ciertas ocasiones vacía.
  • La mayor parte de tus compras son hechas con tu tarjeta de crédito.
  • Con frecuencia sales de la tienda pensando en opciones para regresar lo que acabas de pagar.
  • Tienes variedad de artículos aún con etiqueta o empaque pues no las has usado nunca.
  • Ocultas a tu pareja o familia lo que compras, para evitar que opinen al respecto.
Si pudiste identificar en ti misma algunas de las señales antes mencionadas, probablemente tengas el hábito de comprar de manera compulsiva. La buena noticia es que como todo mal hábito puede ser reemplazado por uno mucho más saludable que te ayude a crear la mejor versión de ti que quieres ser, que no interfiera de manera negativa en tu presupuesto y que te haga sentir feliz.

PASOS PARA DEJAR DE HACER COMPRAS COMPULSIVAS

  • Reflexiona y responde ¿para qué quieres cambiar este hábito?: 

OJO que la pregunta es «¿Para qué?» (Motivo.. meta a futuro) y no «¿Por qué?» (causa, excusa o justificación del pasado). Tómate unos minutos y piensa qué te mueve a cambiar. Mejorar tus finanzas, disfrutar tiempo en otras actividades, tomarte unas vacaciones soñadas que hoy no puedes pagar, ser ejemplo para tus hijos. ¿Cuál es tu motivación?. En mi caso, cuando tuve este problema hace 5 años, la motivación fue comprarme mi propio apartamento, para lo cual tenía que ahorrar dinero y pagar mis deudas producto de las compras.

  • Plantea una gran meta:
Tomando en cuenta la respuesta del paso anterior, busca una meta que sea medible y alcanzable. Un objetivo por el cual empezar a trabajar duro. Tu foco irá a la meta y no en el tener que dejar las compras. Tienes la posibilidad de distraer a tu cerebro, trabajando por algo que quieres, el menos de lo que piensas, estarás dejando de lado las compras. Comprar por comprar cosas que no necesitas, te aleja de tu meta. En el post «7 pasos para lograr grandes metas» puedes ver detalles que te ayuden en este proceso.
  • Cuéntalo a las personas que viven contigo:

Este paso es fundamental. Como en cualquier otro hábito que intentamos cultivar o reemplazar, el apoyo familiar es necesario. Cuéntale a tu pareja, familia, amigos que vivan contigo lo que estás haciendo y pídeles apoyo. Ellos, por el amor que te tienen, buscarán forma de apoyarte desde el amor y no desde la crítica.
  • Cuida tu entorno:

Siempre lo he dicho… un alcohólico no se recuperará trabajando a diario en un bar. Lo mismo ocurre con cualquier hábito a reemplazar, necesitas EVITAR TENTACIONES. Deja de visitar el centro comercial (mall) o pasar tus horas navegando en sitios web de compras como Amazon (donde todo está al alcance de un click). Si no necesitas estar allí, no vayas. Comienza a llenar tus tiempos muertos (esos tiempos entre una actividad y otra donde a veces no hay nada planificado) con actividades que te aporten algo más. Leer un libro, escribir, escuchar un audiolibro, hacer ejercicios, meditar, llamar a un familiar o amigo con el que hace tiempo no hablas, son algunas ideas.
  • Organiza tu presupuesto:

Si no conoces presupuesto, no podrás pagar tus deudas, ni hacer planes que involucren alguna inversión financiera. Tener un presupuesto personal es un hábito básico de salud financiera. Te propongo que hagas un cuadro con el detalle de tus ingresos mensuales y tus gastos (los fijos y los que varían de mes a mes). Puedes hacer una proyección a 6 meses al menos y mes a mes ir llenando cómo cerró el mes en comparación con lo planificado. Solo puedes cambiar aquello que puedes medir. Cuando encuentras que te has salido del presupuesto podrás reflexionar y hacer los ajustes necesarios.

  • Cada vez que vayas a la tienda…haz una pausa:

Este paso es un paso repetitivo, podrás hacerlo cada vez que tengas el impulso de comprar.
    • Detente, toma 3 respiraciones profundas y lentas.
    • Pregúntate: ¿<tu nombre> realmente lo necesitas?, ¿comprar esto te ayudará a lograr tu meta?
    • Haz otras respiraciones y vuelve a preguntar: ¿<tu nombre> esto lo quieres o realmente lo necesitas?, ¿Si no lo compras, puedes continuar con tus planes?
    • Si la respuesta es que solo lo quieres… NO lo compres. Al menos en la fase en la que estás reemplazando el hábito, evita comprar solo por querer. Mi recomendación (en esta primera fase) es solo comprar lo necesario.
  • Busca ayuda: 

Si has intentado por al menos 2 meses los pasos anteriores y aún te cuesta lograrlo, si crees que necesitas ayuda adicional, considerar el apoyo de un coach puede ser una buena opción.  En casos donde ya no hablamos de un hábito que necesita ser reemplazado sino de alguna patología de adicción a las compras, un buen psicólogo puede apoyar. Recuerda, buscar ayuda es de valientes y solo tú tienes el poder de hacerlo.
Viene Navidad y con ella todas las reuniones familiares, los intercambios de regalos y las ofertas. Todos estos eventos nos dan una excusa perfecta para irnos de compras. Te invito a que hagas consciencia de la forma en la que vives tu proceso de compras, recuerda que el descontrol puede afectar tu salud financiera, tus emociones y alejarte de todo lo que quieres lograr en el año que comienza.
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Un abrazo grande,
MONICA CANTILLO