Decir NO es uno de los hábitos más importantes para mejorar nuestra productividad y, sin embargo, puede ser uno de los más difíciles de adoptar. A muchas de nosotras nos enseñaron (desde el amor y el desconocimiento) que decir “no” era sinónimo de ser grosera o desconsiderada, de rechazo a alguien más. Al menos así fue en mi caso.
Decir no a lo que me pedían mis padres, personas mayores, maestros y a la familia en general era muy mal visto. Pero hoy vine a decirte que el NO, cuando lo utilizas de manera asertiva, puede ser tu mejor herramienta para proteger tu tiempo, tu energía y tu salud 💪✨.
Hace algunos años, tuve la oportunidad de liderar una parte muy importante de un proyecto laboral. ¡Era el reto profesional con el que siempre había soñado! Un lugar donde pudiera practicar Inglés y desarrollar mis talentos en gestión de proyectos.
Fue un año completo trabajando muchas horas, un año en que solo me tomé dos fines de semana libres. Me sentía siempre agotada. Trabajaba más de 12 horas al día, cubriendo el trabajo de varias personas y trabajando con equipos en dos zonas horarias. Recuerdo que comía muy mal, y ni siquiera tenía tiempo para hacer ejercicio o socializar fuera del trabajo. Aún así no decía «no más», «ahora no», al contrario, estaba siempre disponible para todos, menos para mí.
Tuve que visitar varias veces el hospital por problemas estomacales, para entender que no estaba haciendo bien lo realmente importante. Aún así, te confieso que no supe cómo decir NO y poner límites hasta que el proyecto terminó. Si, logramos todos los objetivos, pero a mí me costó mi bienestar. 😔
A partir de entonces, mi forma de ver el uso del tiempo y los límites que pongo entre mi vida laboral y los otros roles que tengo cambió por completo.
No todo fue malo, aprendí lecciones muy valiosas:
Durante mi época en Filipinas aprendí que:
Tener la agenda llena no te hace más importante ni más productiva. No se trata de cuántas cosas haces, sino de cómo usas tu tiempo y energía para hacer lo que realmente importa (lo que te importa a ti). Y esto solo es posible cuando aprendemos a decir NO.
Según un estudio de Psychology Today, la falta de límites claros entre el trabajo y la vida personal es una de las principales causas de agotamiento, lo que impacta directamente en la productividad. Cuando no nos desconectamos del trabajo o las obligaciones, ni ponemos barreras, nos sentimos abrumadas, lo que nos lleva a ser menos eficaces.
Si te sientes identificada con alguna de estas situaciones, no te preocupes, ¡no estás sola!.
A muchas mujeres les cuesta, pero aquí te doy algunos pasos que han funcionado para mí en los últimos años y que también cambiaron la vida de algunas de mis clientas. Estos son pasos prácticos para que comiences a decir NO sin culpa y, lo más importante, sin comprometer tu bienestar ni tu productividad.
No tienes que empezar diciendo NO a grandes compromisos. Empieza con cosas cotidianas como rechazar una invitación a un evento social si realmente no te apetece ir. Practicar en situaciones menos «intimidantes» te ayudará a ganar confianza.
Si te cuesta decir NO de manera definitiva, prueba con el «ahora no». Frases como «En este momento no puedo, pero lo hablamos luego» te permitirán rechazar amablemente sin sentir que estás cerrando todas las puertas. Eso si, si le dices a alguien que luego le ayudarás o le llamarás, hazlo. Honrar tu palabra es honrarte a ti misma y hará que otros la respeten también.
Decir NO, en la mayoría de los casos, no significa rechazar a la persona que te pide ayuda o te ofrece algo. Es poner un límite, rechazar en la solicitud o la oferta. No tiene que ser personal. ¡Esto es clave que lo entiendas tú, no los demás! No rechazas a tu hijo, a tu jefe o a esa colaboración con una amiga emprendedora; estás protegiendo tu tiempo o tu energía.
Además, cuando realmente dediques el tiempo a esas personas las que ahora le dices no, será desde un mejor estado mental, regalándoles toda tu atención, tal como quisieras tú que hicieran contigo.
La asertividad es fundamental para aprender a decir NO con confianza. No tienes que dar excusas largas o sentirte culpable. Una respuesta directa pero educada es más que suficiente: «No, no puedo encargarme de eso ahora mismo, tengo otras prioridades.», “Gracias. En este momento no estoy interesada en ese producto”.
Ser productiva no significa hacer más cosas en menos tiempo, sino lograr completar o avanzar en lo que realmente importa, maximizando tus recursos (tiempo, dinero y tu energía). Cuando dices NO a lo que no es prioritario, abres espacio, es como crear tiempo extra en tu día a día para hacer lo que te llevará a cumplir tus metas.
«Aprendí a decirle NO a todo aquello que no me acerca a mis metas. Ahora sé que incluir en mi agenda y qué no. Me siento totalmente dueña de mi tiempo» — Yaris, una de mis clientas del coaching de hábitos.
Decir NO tiene múltiples beneficios:
«Aprender a decir «no» fue liberador para mí. Antes sentía que tenía que estar disponible para todos en todo momento, pero cuando empecé a poner límites, mi productividad aumentó. Me sentí más ligera y poco a poco dejé de sentirme culpable.» — María, luego de sus sesiones de coaching de hábitos conmigo.
Decir NO es un acto de autocuidado y es clave para ser más productiva y feliz. Aprender a poner límites es difícil al principio, pero con práctica se vuelve más fácil. Si sientes que necesitas apoyo para aprender a poner límites sanos en tu vida, estaré encantada de ayudarte. 💛
