El autoconocimiento es el estudio y aprendizaje sobre nosotros mismos. Es el entendimiento de nuestras creencias, formas de pensar, de aprender, el manejo de nuestras emociones y sobretodo, de lo que nos mueve, lo que nos hace accionar.
Durante años he dedicado tiempo y esfuerzo en conocerme a mí misma, en ese viaje he descubierto rincones de mí de los que me he maravillado y otros de los que no me he sentido orgullosa, los cuales he podido ir trabajando poco a poco hasta sanar, mejorar, cambiar.
El proceso de cambio de hábitos tiene una estrecha relación con ese poder de conocernos a profundidad. Construir hábitos, como cualquier otro proceso de cambio, requiere de estrategia pero sobretodo de entender de qué punto «A» partimos hacia el punto «B» al que queremos llegar.
Desconocernos puede llevarnos directo al fracaso en nuestro intento por crear nuevas versiones de nosotras mismas o lograr metas. Si no sabemos lo que somos hoy, ¿cómo sabremos qué cambiar para lograr lo que queremos?, sino tenemos con qué compararnos en un futuro ¿cómo sabremos que lo hemos logrado?.

¿Qué ventajas me da el autoconocimiento?

El autoconocimiento es como un despertar, cuando comienzas a trabajarlo no querrás parar, hacerlo de manera consciente puede convertirse en tu mayor poder para lograr la mejora continua. Desde mi punto de vista, los 3 beneficios más importantes del autoconocimiento son:
  1. Conocer qué te mueve a hacer algo: Cuando decidimos cambiar algo la motivación viene dada por dos grandes objetivos «garantizarnos placer» o «evitarnos el dolor». Entender esto, saber qué te mueve te llevará de forma sencilla a definir tu gran ¿PARA QUÉ? de ese objetivo o cambio que deseas para ti.
  2. Trazar una estrategia efectiva para lograr tu propósito: Saber cuáles son tus fortalezas, tus debilidades, entender lo que te gusta y lo que no te gusta hacer, tus valores, tus virtudes y defectos, te ayudará a diseñar la mejor estrategia para alcanzar tus metas a través de la construcción de hábitos, la cual no sacarás de un libro, sino de la más poderosa e inequívoca fuente de información: Tú. Esta estrategia considerará lo que a ti te funciona, lo que tú debes potenciar o cambiar, de este modo llegarás más rápido a tus metas.
  3. Entenderás la fuente de tus creencias y crearás nuevas formas de pensar: Al conocerte a ti misma, podrás entender por qué crees en lo que hoy crees, sabrás de inmediato si esas creencias te funcionan o no para lo que quieres lograr. Con esto claro, y ahora que sabes que son conductas aprendidas y por tanto modificables, podrás cambiarlas creando nuevos pensamientos que conducirán tus emociones y acciones en la dirección del cambio que quieres experimentar.

Hábitos que te ayudan en el proceso:

Si bien el proceso de creación de hábitos se beneficia del autoconocimiento, existen algunos hábitos que pueden ayudarte en el proceso de conocerte a ti misma. Algunos de ellos son:
  • Meditar:  A través del silencio y la respiración, la meditación eleva tus niveles de consciencia sobre lo que ocurre en tu realidad actual, te permite ganar una mejor perspectiva de aquello que con tus ojos físicos no puedes ver y además te ayuda a desarrollar tu intuición. Meditar unos minutos al día te dará mayor control de tus emociones, lo cual sin duda potenciará tu deseo de conocerte a fondo.
  • Escribir tus experiencias del día y lo que ellas te hacen sentir, es un poderoso hábito que te ayudará a liberar energía durante el proceso de estudiarte a ti misma. Expresarte a través de la escritura no solo te ayuda a conocerte, sino que estimula tu creatividad. También puedes escribir lo que sueñas es una forma maravillosa de entender lo que tu inconsciente quiere traerte a la luz. Un ejercicio que me gusta es escribir lo que sueño durante 90 días y luego leer todo, es increíble la relación que hay entre mis sueños y lo que experimento en mi realidad consciente. He encontrado respuestas importantes y solución a problemas en mis sueños.
  • Expresarte a través del arte es un método para desarrollar el autoconocimiento y además un hábito sanador. Practicar alguna forma de arte te ayudará a conectarte con tu ser interior, sacando a luz (no siempre para hacerlo visible ante tus ojos físicos) aquello que necesitas limpiar, sacar, exteriorizar, transformar. El arte es una forma creativa y simple en la que puedes explorar tu mundo interior (nadando en el mar de tus pensamientos, emociones, miedos…) ayudándote a conocerte y a sanar. No tienes que ser una experta, solo elige cuál es la forma que más te llama la atención y lánzate, te aseguro que no solo será divertido sino revelador.
Te invito a emprender el maravilloso viaje de conocerte a ti misma. No voy a mentirte, no siempre será sencillo ni agradable (al menos en mi experiencia no ha sido así), pero te garantizo que será un viaje que te hará crecer y te llenará de poder al hacerte responsable de gestionar tus creencias, pensamientos, hábitos y emociones, concretando acciones que te lleven a materializar esa mejor versión de ti  que tanto deseas.
Adelante y éxito en tu propio proceso.