Alcanzar grandes metas nace de un sueño, un deseo por cambiar algo.

Una situación, una carencia, un proceso. Aquello que existe hoy en nuestra realidad material existió primero en la mente de quien lo ha creado. Esa persona que creyó que era capaz de hacer lo imposible.
Siempre estoy haciendo cosas que no puedo hacer. Así es como consigo hacerlas.-Pablo Picasso.
Pero como seres humanos todos somos capaces de soñar en grande. Algunos lo decimos sin miedo a ser juzgados y otros solo lo hablan con su voz interior («Y si yo fuera…. «). La diferencia fundamental entre quienes logran sus metas y quienes solo tienen grandes sueños está en una palabra: ACCIÓN.
Hace unos años veía los maratones como una actividad que ponía en riesgo el cuerpo físico, por lo cual rechazaba la idea de correr uno. En 2013 corría distancias cortas (5K) y muchas veces dije cosas como: «No haría nunca un maratón, es llevar al extremo mi cuerpo sin necesidad». Hoy sé que aquella Mónica que hablaba se creía incapaz de hacerlo y no había aún encontrado el motivo para intentarlo. En 2016, al volver a Panamá luego de un año extremo de trabajo en Filipinas, quise buscar algo que me llevara a retomar mis hábitos (alimentación, enfoque, visualización, ejercicio físico). Fue cuando apareció la propuesta «hagamos el Maratón de New York«. Esta vez me pareció que era lo correcto. 10 meses después allí estaba, corriendo y completando mi primer maratón, había logrado mi gran sueño y la sensación fue maravillosa.

Este año fui por mi segundo reto.

El maratón de Chicago, saliendo de una lesión concentré esta vez mis esfuerzos en la preparación emocional, mental  y en cuidar mi alimentación. Hace un par de semanas lo conseguí, correr 42Km. Esta vez lloré al llegar a la meta y solo podía repetirme » VISTE…. SABÍA QUE PODÍA, LO SABÍA» Todos (familia, amigos, compañeros de oficina) en su amor y ganas de cuidarme alguna vez me dijeron «no pasa nada si no vas…. si no has entrenado lo suficiente, quizás lo mejor es no hacerlo, sabes que no estás preparada». No contaban con algo: yo estaba ya decidida a lograrlo.
Este post no se trata de mi historia en el maratón, hoy quiero compartirte lo que puse en práctica para lograr esa gran meta 2 veces, a pesar de los obstáculos, hábitos que sé puedes poner en práctica para lograr cualquier sueño:

7 pasos para lograr grandes metas:

  1. Transforma ese sueño en una meta específica:

    No puedes mejorar ni lograr aquello que no puedes medir. Es por ello que lo primero que te recomiendo es pasar del sueño al objetivo, un objetivo específico. La definición de los llamados objetivos SMART puede ayudarte. Asegura que tu objetivo sea SMART: S specific (específico), M measurable (medible), A achievable (alcanzable), R relevant (relevante), T timeable (con tiempo determinado). Algunos ejemplos son: «Bajar mi porcentaje de grasa corporal a 20% para diciembre 2019» (en lugar de «quiero bajar la grasa»), «Aumentar mis ventas en un 50% para Enero 2020» (en lugar de «quiero vender  más el próximo año»).

  2. Responde «¿para qué quieres lograrlo?»:

    OJO que dije para qué y no «por qué», hay una gran diferencia en ambas preguntas, una habla de pasado y otra te lleva al futuro. Concéntrate en para qué quieres lograr esa meta tan específica que has definido en el punto anterior, tu «¿para qué?» será eso que te va a sos cada vez que la motivación se vaya y te sientas que no podrás.

  3. Visualízate lográndolo:

    La práctica de verte mentalmente a ti misma logrando tu meta es poderosa. Durante mi preparación al maratón e incluso durante la carrera, me vi a mí misma sonriendo mientras corría y luego cruzando la meta, y ¿sabes algo?, exactamente así sucedió el gran día (observa la foto). Visualizarte te genera la confianza de poder alcanzarlo y esto pone tu cerebro en «modo éxito». En el post  La visualización: el poderoso hábito de quienes alcanzan sus sueños.,  te hablo de este proceso en detalle, consúltalo si quieres más información.

  4. Hazlo público:

    Esto puede resultar incómodo para muchos, para mí lo era pero luego de hacerlo vi que me funciona. Cuando le cuentas a alguien de tu gran meta, sentirás más compromiso porque sabes que alguien más espera que lo logres. Además esas personas se convertirán en tu red de apoyo durante tu proceso. A mí me funcionó hacerlo público en Instagram, al principio me asusté, pero gané grandes aliados. Las personas me escribieron para animarme y para recomendar ejercicios y médicos que me ayudaron con mi lesión.

  5. Baby steps:

    Divide tu gran meta en objetivos más pequeños en los que puedas trabajando desde hoy. Crea el compromiso contigo misma de trabajar en ellos cada día. Si… cada día hacer algo que te lleve a tener avances al respecto. De este modo, experimentarás sensación de logro de forma temprana. También tendrás espacio de tomar acciones que te ayuden a mejorar en tu proceso de ser necesario.

  6. Mide tu progreso: 

    Cada cierto tiempo crea el espacio para medir cómo vas con tu plan. Sólo sabiendo cómo vas tendrás la certeza de que estás haciendo lo correcto para lograrlo, además; esta práctica te permitirá identificar aquellas áreas donde necesitas esforzarte más o buscar ayuda.

  7. Celebra tus logros:

    Tendemos a celebrar solo el gran logro y no vemos que a lo largo del camino hemos tenido éxito también. Permítete el espacio para celebrar cada uno de tus pequeños logros y felicitarte porque lo estás haciendo bien.

Te invito a practicar estos pasos ante cada gran meta, verás que podrás alcanzar lo que te propongas.  El 2018 está terminando, es buen momento para definir cuál será el plan del próximo año. ¿Has pensado cuál será tu próxima meta?.