Emprendedor una persona que diseña, lanza y pone en funcionamiento un negocio, eso dice Wikipedia. Hace ya casi 2 años decidí emprender a la par de mi trabajo corporativo. No tenía ni idea de lo que me esperaba.

Emprender comenzó como un proceso de investigación, lo cual llenó de inmediato mi agenda. Entender qué quería hacer, a quién le quería hablar, qué quería ofrecer como servicios o productos era solo una parte de la gran torta (cake, dulce) del emprendimiento. En este tiempo he aprendido muchísimo: Networking, marketing digital, cómo crear mi página Web, email marketing, hacer presentaciones en vivo para un público distinto al que veo en el corporativo y el reto más duro: VENDER.

Vender ha sido un reto porque requiere de seguridad personal al 100%, de creer realmente en lo que hago, sin miedo. Y ¿adivina qué amiga mía?, el miedo es tu compañero fiel cuando te lanzas al emprendimiento. Por suerte, el miedo no es tu único amigo cuando decides emprender, también está «la pasión» por lo que haces, que por fortuna en mi caso, tiene una voz más elevada que el miedo.

Emprender te enfrenta con tu Ego, con todas tus inseguridades, con tus expectativas no siempre aterrizadas y eso es retador. Pero también emprender tiene la magia de ponerte en contacto con nuevas personas, de sacarte de tu zona de confort, de desarrollar tu creatividad infinita y ver de frente y sin obstáculos el poder que tienes de impactar al mundo con lo que haces, cosa que en un empleo para una empresa no siempre lo ves.

Como dije antes, estoy emprendiendo a la par de mi vida corporativa, en la que trabajo a tiempo completo. Imaginarás que debo ser muy disciplinada para exprimir mis días, de lo contrario mis 24 horas (las mismas que tienes tú) no me alcanzarían para nada. En este maravilloso camino, han sido como siempre mis hábitos mi mejor herramienta para mantenerme a flote y en progreso constante. Mis hábitos han sido mi forma de emprender y no morir en el intento. Y hoy quiero compartir contigo los que he llamado mis 3 hábitos de poder para emprender con éxito.

HÁBITO 1: CONÉCTATE CON TU PROPÓSITO Y PON TU ESTRATEGIA EN MARCHA

Emprender requiere de mucho más que la fuerza de voluntad y mucho menos creas que depende de la motivación inicial. Para andar por este camino, debes agarrarte de tu propósito, de ese ¿para qué? que es tan importante, que no te dará flojera levantarte 2 horas antes de lo normal para poder escribir o adelantar algo de tu negocio, para luego atender a tu familia o tu trabajo de empresa, en su horario habitual.

Pregúntate a diario ¿para qué estoy haciendo esto? e inmediato conéctate con esa vida que quieres vivir, con ese resultado ya alcanzado. Pero ojo… ¿Para qué? no significa excusas, ni pasado, al contrario; es tu más genuina definición de lo que quieres alcanzar a futuro con tu emprendimiento.

Toma unos minutos al final de cada día para cerrar los ojos, hacer unas respiraciones y recordar tan claro como puedas en tu mente, para qué haces lo que haces. 

Cada proyecto o actividad de tu emprendimiento debe tener objetivos específicos. Una vez tengas tu propósito definido y presente, define tu estrategia. Prioriza, planifica y delega lo que puedas. Tu emprendimiento será un proceso en el que tendrás aciertos y desaciertos, éxitos y tropezones, eso no lo dudes. Una estrategia no solo te dará dirección para avanzar, sino que mitigará el riesgo de perder el foco e invertir tus valiosas horas de emprendimiento o dinero en algo que no te aporte valor.

HÁBITO 2: ATRÉVETE A RECHAZAR «OPCIONES»

Al principio del emprendimiento, tenemos mucha ansiedad por conseguir clientes y conectar con otras personas. Esa realidad muchas veces nos hace caer en el querer atender a todo el que nos diga que quiere trabajar con nosotros, aún cuando sepamos en el fondo que no es conveniente (porque da problema, porque todo lo quiere gratis, etc.). Es el llamado efecto del objeto brillante. Ese objeto que a primera vista parece ser nuestra salvación, pero que luego nos traerá más problemas que beneficios. Atrévete a decir «ahora no» a ese tipo de clientes, porque esa energía y tiempo podrás dedicarla a otras tareas, clientes, eventos.

Pero esto no solo ocurre con los clientes, también pasa con los cursos, talleres o capacitaciones. Comenzamos a ver ofertas en todas partes y en nuestras ganas de aprender cada vez más para generar más valor (0 para ser aprobadas), comenzamos a apuntarnos en todos los eventos, sin pensar en que asistiendo a todos perdemos tiempo y enfoque.

Para emprender y no morir de ansiedad en el intento, aprende a decir NO: Todo lo que no suma, de alguna forma le resta a tu intención de emprender (invitaciones, alianzas «sin valor», salidas, gastos… etc.)

HÁBITO 3: RODÉATE DE GENTE QUE TE RETE A SER MEJOR

Dicen que somos el promedio de las 5 personas con las que más tiempo pasamos. Cuidar a tu tribu es importante para la vida en general, pero cuando decides emprender, es vital. Tener a tu alrededor gente que te apoye, que te de opiniones sinceras, que te ayude a ahorrar tiempo y te de buenas recomendaciones es una bendición.

En mi experiencia, el apoyo de mi esposo, mi hermano y mis amigas más cercanas ha sido fundamental. Gracias a ellos mi camino es mucho más fácil y agradable, son mi red de apoyo.

Rodearte de gente que te rete a ser mejor también va a requerir de la valentía de poner distancia, o al menos no invertir tanto de tu tiempo con gente que no esté alineada con tus metas. A veces, desde el miedo, las personas que nos quieren nos dicen «mejor no lo hagas», «esos negocios no son fáciles», «estás bien donde estás», etc. Estos comentarios aunque vienen quizás de buenas intenciones, no serán lo que te va a ayudar en el proceso de echar a andar tu negocio. 

Emprender es un camino divertido en el que conocerás y desarrollarás versiones de ti que nunca imaginaste. Una ruta en la que habrá mucho de ti que deberás ajustar para obtener los resultados que esperas. Esa mejora continua solo será posible, gestionando tus hábitos de manera eficiente, alineándolos con las metas de tu nuevo negocio.

Emprende, atrévete y sigue logrando metas, cambiando hábitos.

Si necesitas acompañamiento en tu propio proceso de cambio, visita la sección ¿Cómo puedo ayudarte? y descubre las opciones que tengo para ti. Me encantará poder acompañarte en tu proceso.